Autora: Elisa Mur Bernués (11 años)
EL VERDADERO DESEO
Hace mucho tiempo en la tierra de los elfos había un elfo
llamado Légolas. A él no le gustaba
bailar y pintar piedras como a los demás elfos, ¡no!, a él lo que le gustaba de
verdad era tirar con arco, pero sus mayores no le dejaban porque decían que
tenía que ser como los demás.
Un día vinieron unos exploradores a su aldea, Légolas
descubrió que había una piedra que te concedía tu mayor deseo, pero para llegar
hasta donde estaba la piedra había que encontrar dos objetos: una pulsera y una
manta de piel.
Descubrió que la pulsera estaba en el desierto de las arenas
movedizas, así que Légolas fue hasta allí. Ya en el desierto Légolas buscó la pulsera
pero no la encontró, de repente vio algo que se movía y curioso se acercó,
entonces las arenas lo absorbieron y lo llevaron hasta un túnel en el que tuvo
que resolver una operación matemática hasta que apareció la pulsera.
La pulsera se convirtió en una brújula que llevó a Légolas
hasta las montañas resbaladizas, donde creía que se encontraba el segundo
objeto.
No podía subir la montaña porque se resbalaba todo el rato,
por el cielo volando apareció un pájaro gigante, Légolas tenía miedo pero el
pájaro le animó para que subiera a su lomo.
Al final Légolas subió y llegó a la cima de la montaña.
Allí encontró el
segundo objeto, la manta de piel, que al tocarla le transportó hasta el bosque
perdido. Caminando por el bosque empezó a oler algo repugnante, el olor
procedía de un árbol con manzanas azules. Légolas pensó que si tiraba los
objetos al árbol descubriría la siguiente pista. Tiró los objetos y le apareció
de la nada la piedra de los deseos en sus manos.
Fue a pedir el deseo… y entonces se dio cuenta de que su verdadero deseo no era
poder tirar con arco, sino vivir aventuras porque se lo había pasado genial,
así que pidió poder vivir muchas más aventuras.
FIN






Me a gustado mucho...ojalá tod@s corrieramos esas aventuras
ResponderEliminarMe a gustado mucho...ojalá tod@s corrieramos esas aventuras
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