lunes, 15 de enero de 2018

Una noche fantástica

 TE CUENTO UN CUENTO 
Autora: Irene González (10 años)

UNA NOCHE FANTÁSTICA

Érase una vez en un frondoso bosque, en el que vivían dos amigos. Eran una ardilla llamada Nala y un pájaro llamado Pio. Nala era cariñosa, inteligente, amable y aventurera pero era extremadamente pequeña. Pio era, un poco vago, grande, sociable, amarillo y azul. 
Una noche decidieron irse de aventura por el bosque. Quedaron en la copa del pino más alto. Nala cogió dos cantimploras para Pio y para ella, una cuerda para atrapar alimentos y sus potentes prismáticos. Pio llevaba un mapa para poder guiarse más fácilmente. Emprendieron la aventura desde el pino, fueron todo recto hacia un estanque, allí había un grupo de ranas, que estaban haciendo una celebración.

Las ranas oyeron unos ruidos, detuvieron la fiesta entera y la reina salió fuera del estanque. -¿Qué hacéis vosotros aquí?- preguntó la reina. Nala y Pio le contestaron a la reina, -estamos en medio de una aventura-. La reina les dijo, -entrar al estanque que os dejaremos un nenúfar a cada uno- Durante un rato estuvieron bailando y cantando en la fiesta de las ranas. Cuando se marcharon del estanque las ranas le dieron a cada uno una flor blanca de los nenúfares. Ellos les dieron las gracias y siguieron con su aventura.
Subieron una pequeña colina en la que había varias madrigueras todas esas madrigueras estaban habitadas por conejos. Una familia de conejos estaba cenando. Invitaron a Nala y a Pio a cenar y con mucho gusto aceptaron la invitación. Pio le dijo a Nala -pronto nos tendremos que ir a ver la luna-. Pasó una hora, Pio y Nala se despidieron y les dieron las gracias. Juntos continuaron la aventura. 

Al lado de la colina había una enorme montaña, Nala y Pio decidieron subirla. Cuando iban por la mitad de la montaña bebieron agua y con la cuerda cogieron nueces que había en un nogal. En la cima de la montaña había una gran manada de lobos, que buscaban la luna para aullar en una noche superluminosa y mágica. Pio y Nala cogieron los prismáticos más potentes que tenían para observar la luna más de cerca. Los lobos estaban muy hambrientos porque no habían comido desde hacía días.
A Nala se le cayó el prismático y los lobos los escucharon, entonces los lobos fueron hacia ellos con la intención de comérselos pero cuando llegaron hasta ellos y vieron unos animales tan dulces, pequeños e indefensos, les dejaron escapar.  Pio y Nala volvieron a sus casas muy contentos pero un poco asustados de la aventura que habían pasado esa noche de gran luna llena que recordarán el resto de sus vidas como la noche fantástica.


FIN

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