Había una vez una niña que se llamaba Dianna.
La niña quería ser
bailarina, cantante... Dianna no lo tenía claro, pero tenía tiempo de elegir, total solo tenía 9 años.
Pasado un año, Dianna se encontró un boleto
para una experiencia en el museo de ciencia en Barcelona, donde todas sus
amigas habían estado: Laura, María, Freya...
El vuelo era el 12 de
septiembre y estaban a 9 de septiembre le faltaban solo 3 días.
Dianna
no podía parar de pensar en eso. No pudo dormir los últimos 2 días,
pero cuando llegó el día y ya estaban en Barcelona se llenó de alegría.
Vio la bola de electricidad, la hoja boomerang, etc. ¡Le encantó! Y después de 3 días de aventuras como... ver a la Rosalía
o ir a Portaventura, estaba agotada.
Le gustó tanto el museo de la ciencia que quiso
dedicarse a la ciencia.
Unos años después ya era cientifica y se había
inventado cosas como el saxoducha, la cucharautomática... pero no
era suficiente.
-¡Me puedo superar!- dijo ella.
No era suficiente para ella y queria
superarse.
Después de tanto pensar y pensar durante 5h, ¡se le ocurrió la mejor idea del mundo!
Se le había ocurrido hacer un portal a un
mundo donde no había contaminación, lo que pudiera perjudicarlo no se
haría y lo que fuera imprescindible se haría con otro
elemento no perjudicial y ecológico. ¡Lo consiguió! Y así Dianna, un año después, ganó un Premio Nobel.
Autora: Emma Oswald



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