Había una vez una niña llamada Mana. Un día del mes de agosto, se levantó de su cama y se asomó por la ventana. Vio que estaba nevando y le extrañó mucho, por eso se lo preguntó a su madre que le dijo que tampoco lo sabía. Empezaron a investigar y se dieron cuenta de que nunca había hecho tanto frío en un mes de agosto, ¿habría empezado un invierno infinito?
Mana se quitó el pijama de verano y se puso unos pantalones y un jersey de lana. Después empezó a mirar por Internet qué podía estar pasando, pero no encontraron nada. Un rato después, la madre se acordó que en casa de la abuela había libros viejos que a lo mejor les podrían ayudar.
Les costó mucho salir porque la puerta estaba llena de nieve. Al final, salieron por el garaje pero se les inundó y tuvieron que hacer un camino para sacar el coche. Cuando llegaron a casa de su abuela, Mana y su madre entraron corriendo y fueron a investigar. No pudieron mirar mucho porque era tarde y se tuvieron que ir a dormir.
Al día siguiente, encontraron un libro de hechizos en el que salía una forma para recuperar el verano. Encontraron muchos métodos, pero todos eran muy difíciles. Al final, eligieron uno y lo hicieron solo que ponía que había que esperar un día.
Al día siguiente volvió el verano y se alegraron mucho.
AUTORA: INGRID BARÓ



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