Un día un niño llamado Nomit estaba en casa haciendo los deberes de inglés, cuando su mejor amiga, Kati, llamó a la puerta. Le estaba invitando a una casa abandonada. Nomit, entusiasmado, dijo que sí.
Al llegar, sacaron las linternas que se habían llevado de casa. Kami, con las manos temblorosas, abrió la puerta. Cuando entraron no había nada, se siguieron adentrando. Pero, no deberían haberlo hecho.
Allí encontraron cuchillos, un mechero y botes de gasolina vacíos. El suelo estaba pegajoso y miraron lo que era. ¡Era sangre! Corrieron sin mirar atrás pero una persona disfrazada de payaso les cerró la puerta en la cara. Les acorraló en una esquina con un cuchillo en la mano. Nomi y Kami tenían tanto miedo que no vieron que el payaso había sacado el móvil.
Él se quitó la máscara... y...
¡Resultó que era la la hermana mayor de Nomit gastándole una broma!


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