Jordi era un niño inteligente, trabajador y muy amable con toda la gente. A él le encantaban los camiones y la mecánica. Los vehículos de motor eran su pasión y lo que más le gustaba y le motivaba en la vida.
Un día, fue a un taller de actividad extraescolar para aprender mecánica con un profesor que era muy bueno y que había sido mecánico de camiones en el Dakar. Cuando fue al taller de mecánica empezó desmontando un motor de Scania v8 porque tenía algunos problemas y con la ayuda del mecánico le resultó bastante fácil y lo arregló sólo y lo volvió a montar en su sitio.
Todo encajaba: manguitos, sensores, correas, engranajes… Lo consiguió todo en 2 días y al mecánico le encantó su trabajo y le contrató para que lo ayudara en su taller y en las carreras de camiones.
Le ofreció 2.800 euros al mes y aunque era un niño de diez años después de unos años heredó el taller de su profesor.
Jordi se hizo grande y acabó teniendo varios talleres. También compró dos Scanias v8 porque era el primer camión que arregló y le hacía muy feliz.
Autor: Raúl Macra
























